Honrando a la Tierra

Artículo escrito por Vivianne Crowley para su columna “Greening the Spirit” en Patheos.com Traducido al Español por Madelaine Benítez (LaMadduk)

Honrando la Tierra

Yo soy la tierra fresca, lavada por la lluvia de la primavera,

néctar de aromas, en el que todas las semillas florecen;

Yo soy los campos bañados por el sol de verano,

caliente al tacto, y lecho para los amantes;

Yo soy el suelo del bosque en otoño,

alfombrado de hojas, dando albergue a lo que yace debajo;

Yo soy la tierra congelada en invierno,

Aunque de apariencia estéril, en mi esta la vida.

Vivianne Crowley, Carga de la Tierra

Para mí, el otoño es la temporada que resuena más con el elemento de la Tierra. Alrededor de nuestra casa, en la Francia rural, los campos han sido despojados del oro del trigo de verano. La tierra es arada y enriquecida por el abono para los cultivos de invierno. El maíz está listo para la cosecha, seco y marrón. Las hojas del terreno en los bosques también se van secando y tornando cafés, y las castañas de un color enriquecido reposan esparcidas. El olor de la tierra más fuerte en las mañanas cargadas de niebla y de rocío.

El Otoño puede ser un momento para honrar a la Tierra

Hemos celebrado la cosecha de los cereales, ahora es el momento de celebrar la cosecha de los frutos de la Tierra. Honramos a la tierra que nos da tanta riqueza y abundancia. EL planeta Tierra sigue produciendo alimentos suficientes para la mayoría de nosotros, pero a medida que crecen nuestras poblaciones también lo hace nuestro apetito por alimentos como la proteína animal que consumen más de los recursos de la Tierra y crean gases de efecto invernadero. Llegamos a ser cada vez más conscientes de la fragilidad de la economía agrícola mundial que nos mantiene a todos con vida. Nos preocupamos por la biodiversidad de las semillas y la disminución de las poblaciones de abejas y mariposas que polinizan los cultivos que necesitamos para vivir. Descubrimos que las grandes corporaciones han tomado posesión de los recursos de semillas y están buscando controlarlas por medio de apropiarse de ellas a través del Registro de derechos de autor. La economía global entrelazada significa que puede parecer increíblemente difícil saber lo que los Paganos individuales o incluso las comunidades de Paganos pueden hacer. Es fácil sentirse tan impotentes que creemos que nada de lo que podamos hacer podrá marcar una diferencia.

Somos los(as) Hijos(as) de la Tierra

No todos los Paganos son eco-Paganos. Hablemos Paganos de Templo y Paganos del campo. Tenemos los que encuentran su expresión más espiritual en la soledad y debajo de las estrellas, la luna o el sol; y hay quienes encuentran la intensidad de lo Divino en un ritual dentro del espacio sagrado de un templo. No todos queremos ocupar Wall Street, pero todos nosotros somos hijos e hijas de la Tierra, hijos e hijas de Gaia. Uno de los hilos unificadores del tapiz multicolor que es el Paganismo contemporáneo es nuestro amor por la naturaleza y por la Tierra. Es simplista pero cierto, pero si vamos a ser adoradores de la naturaleza tenemos que tener una naturaleza para adorar. El éxito de la supervivencia de nuestra especie es maravilloso en muchos niveles, pero tiene un precio alto. La Tierra y los otros seres que comparten este planeta están pagando ese precio. La pérdida de nuestro mundo natural es un desastre para todas las especies de la Tierra. Pero para los Paganos, el dolor tiene una dimensión intensa adicional; para nosotros la Tierra es un ser sensible con conciencia y propósito.

Reparando el Éter

Una de las buenas noticias que ha dado esperanza en los últimos días es que una parte del elemento de éter, al menos, está comenzando a recuperarse del daño que le hemos hecho. Noticias de la Organización Meteorológica Mundial y el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente con relación a la aplicación del Protocolo de Montreal para 1987, para dejar de fabricar gases CFC para refrigeración y aerosoles, está empezando a revertir el daño a la capa de ozono. La mala noticia es que los gases atmosféricos de efecto invernadero han alcanzado un máximo histórico.

Hay mucho más por hacer y necesita toda nuestra energía y presión sobre los gobiernos para hacerlo. Cuando los problemas son muy grandes, nos sentirnos abrumados. Si sucumbimos a la magnitud del problema, podemos reaccionar con negación o incluso con desesperación. Podemos llegar a odiar y desprecian a nuestra propia especie, y olvidar que somos criaturas de belleza e ingenio, así como de destrucción.

Voy a cantar a Gaia

Voy a cantar a Gaia ancestral,

Madre de todos, la más vieja de la creación,

tu alimentas a todos los seres del mundo,

a todos los moradores de la tierra,

a todo lo que nada bajo el mar,

a todo lo que vuela –

todos atiborrados por tu generosidad.

A través tuyo, hemos sido bendecidos con hijos e hijas

y nuestras cosechas fructificada,

tu tiene el poder de dar la vida – y quitarla.

Del Himno homérico a Gaia, 7mo siglo BCE

Para honrar a la Tierra podemos realizar rituales para ella, podemos verter libaciones a ella, podemos dejar regalos y ofrendas a sus lugares sagrados. Todos estos actos de devoción nos ayudan a recordar lo que es importante y sagrado, y lo que valoramos. Así como lo hicieron nuestros antepasados ​​Paganos, podemos cantar con ella. Pero también podemos transformar la devoción a la acción. Podemos honrar a Gaia en las decisiones que tomamos sobre el uso de la energía, los alimentos que comemos, los productos que compramos, y las organizaciones que apoyamos. La sustentabilidad ambiental del planeta también hace reverdecer el Espíritu. Tomar decisiones correctas nos da energía y esto es empoderante. Cuando nos sentimos empoderados tenemos el coraje para actuar y de hacer más. Creamos una espiral en la cual una acción inspirará a otra.

Tomar refugio en la pequeña

i-ching123Lo que a menudo viene a la mente cuando pienso en estos temas es el antiguo sistema chino de la filosofía y la adivinación: I Ching, el Libro de los Cambios. El Hexagrama 9 del I Ching es Hsiao Ch’u. Textos más antiguos en inglés traducen esto como “El poder de lo pequeño ‘. Textos más recientes hablan de “atención al detalle” o “Pequeña cosecha ‘. A menudo aparece cuando estamos en una posición de debilidad y tenemos que centrarnos en los pequeños cambios acumulativos a fin de lograr el objetivo que buscamos. Cuando se trata de lograr la sostenibilidad en nuestro planeta, si muchos de nosotros hacemos pequeños cambios, éstos se sumarán en cambios más grandes. Las pequeñas acciones se convierten en acciones grandes cuando los actores son muchos. Podríamos decir también que cuando el viaje es largo, puede hacerse difícil el empezar, así que empecemos con pequeños pasos y, simplemente, sigamos hacia adelante.

La acción colectiva

En el equinoccio de Otoño muchos de nosotros en todo el mundo nos reuniremos en Nueva York, Río, Bogotá, Santiago, Amsterdam, París, Londres, Madrid, Roma, Milán, Berlín, Varsovia, Delhi, Melbourne, y en otras grandes y pequeñas ciudades de todo el mundo para la Marcha de las personas Contra el cambio climático para demostrar que la gente común quiere acción sobre el cambio climático. Aquellos de nosotros que vivimos en democracias donde se permite la manifestación pública nos encontramos en una posición envidiable. Muchos otros no pueden protestar, no pueden ejercer presión; por lo que nosotros, quienes podemos, debemos hablar por el resto. Pero, caminar por Gaia tampoco es suficiente. Podemos hacer cambios en nuestras propias formas de vida, podemos también persuadir a los demás. Las palabras pueden ser de gran alcance, pero las acciones simbólicas como los ritos de la comunidad también pueden ser una manera poderosa para inspirar a otros. Como Paganos, podemos hacer uso de lo que mejor sabemos hacer, así que vamos a hacer que la temporada de otoño sea de la Tierra, y que las palabras, hechos, canciones y rituales ayuden a movernos y mover a otros hacia  adelante.. con pequeños pasos hacia adelante.

Artículo escrito por Vivianne Crowley para su columna “Greening the Spirit” en Patheos.com Traducido al Español por Madelaine Benítez (LaMadduk)

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