Mantenerse Fuerte

Artículo escrito por Vivianne Crowley para su columna “Greening the Spirit” en Patheos.com Traducido al Español por Boris Dubois.

Mantenerse Fuerte

Tengo el poder para cambiar lo que parece que no puede ser cambiado.
Soy un Dador de Energía en el mundo;
Tengo la voluntad para cambiar mis patrones de existencias,
Con amor y pasión, puedo aprovechar esa voluntad;
Profundo dentro de mi existen reservas de fuerza, energía y poder.
Vivianne Crowley (2003) El Mago Natural: Técnicas prácticas para empoderarse.
Londres y Nueva York: Michael Joseph/penguin.

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Muchos de nosotros trabajamos con el concepto de la Voluntad – Verdadera Voluntad, Voluntad Magicka, Actos de Voluntad. Con esto no queremos decir voluntad para poder, o voluntad como otra palabra para ‘querer’. Nos referimos a encontrar la verdadera voz dentro de nosotros y diferenciarla de todo el murmullo de los deseos que compiten y los pensamientos, las emociones y esperanzas, miedos y fantasías.
Mientras el sol entra en Sagitario, estamos a mediados de un tiempo en el que la Verdadera voluntad es de verdadera importancia. Nos encontramos en el umbral de un tiempo de crisis y de una inmensa agitación global y cambio. Las certezas de antaño se desvanecen, los enemigos se vuelven amigos, y se forman alianzas complejas.

El árbol se agita

Usualmente el mundo de las altas políticas globales parece distante. Lo sentimos como si “no tiene ninguna relación conmigo”. Sin embargo no hay nada remoto en relación a las amenazas que enfrenta la sociedad occidental, son personales y cercanas.
Hay gente allá fuera que está loca, mal, listos para buscarnos, y ellos van a mutilar y matar para hacerlo. Ellos mutilaran y matarán, a nosotros y a sí mismos.
Como paganos, sabemos que la esencia de la manifestación es el cambio. Tenemos la experiencia de ciclos y estaciones. El invierno prosigue el verano. El reflujo prosigue al flujo. La Muerte prosigue a la vida. Intelectualmente sabemos esto, pero la mayor parte del tiempo se hace fácil olvidarlo.
Nos volvemos inmersos en la vida diaria y la rutina de levantarse, abordar el trabajo del día, interactuar con compañeros y la familia, lidiar con colegas difíciles del trabajo- todos aquellos detalles de la existencia diaria.
Entonces algo sucede que nos remueve de nuestra rutina, de la complacencia. Algo sucede que hace temblar las bases de nuestras certezas y la vida no puede volver a ser la misma de nuevo. Es como si el velo de la inocencia fuera arrancado y vemos la cruda realidad de los deseos humanos ocultos detrás de la fina capa de la civilización. Algunos de esto eventos son personales. Experimentamos rupturas de relaciones, violencia, enfermedad, muerte y nuestro sentido de seguridad y vulnerabilidad se resquebraja. Nuestro mundo personal se rompe sin embargo de alguna manera nuestra vida continua y podemos encontrar consuelo en ello. Podemos encontrar consuelo en nuestra vida espiritual y magicka – en la experiencia de estar con la Diosa y el Dios, en la rueda de las estaciones y la vuelta al patrón de las celebraciones del Sabbat.
Sin embargo a veces el disturbio psicológico y espiritual no es personal sino colectivo. Experimentamos un evento traumático no de primera mano, sino a través de la empatía con otros y la participación en el drama que se desarrolla en los medios del mundo.
Los bombardeos en parís fueron un golpe psíquico más fuerte para aquellos de nosotros en el Oeste que otras atrocidades en lugares menos familiares para nosotros. París, con su torre Eiffel es el símbolo de una ciudad occidental libre. Como las torres gemelas en Nueva York, su imagen es reconocible al instante. Sentimos una especie de identificación con ella. Cuando París es atacado sentimos que algo dentro de nosotros fue atacado –  algo que es a la vez valioso y vulnerable.

La libertad es valiosa – y fácilmente robada.

Es fácil tomar por hecho las libertades que tenemos en la sociedad Occidental. Tenemos la libertad de elegir nuestra religión y nuestras creencias, o no creer nada; La libertad de votar por políticos que nos representan; la libertad de escoger si estudiamos; la libertad de escoger que ropas usar, como conducir nuestras vidas sexuales, que comer, y con quien comer; nuestra libertad de recorrer las calles sin tener que enmascarar nuestros rostros. Estas son opciones que contribuyen a que la vida humana valga la pena ser vivida. Ellas son la opciones que hacen posible que seamos la persona que estamos destinados a ser y ellas son las opciones que los hombres con intenciones asesinas y odio aspiran a quitarnos. Quieren que vivamos en miedo y pavor, para que podamos reflejarles su ideología de malicia y odio, emborrachados en el vino embriagador de la ira justiciera y para atragantarnos en el banquete de la destrucción.

Nos rehusamos a volvernos como nuestros enemigos.

Nos rehusaremos. No nos volveremos como ellos. Nos aferraremos a nuestros valores que versan acerca de la riqueza y el valor de toda la humanidad. Danzaremos por nuestras Diosas y Dioses y crearemos religiones y relaciones de amor y compasión, de alegría y libertad. Elegiremos dejar de odiar o consentir. Elegiremos oponernos. Elegiremos hacer como la Parisenses hicieron e ir en actitud desafiante por las calles. Haremos como hicieron los Belgas y postear fotografías locas de gatos en Facebook cuando nos digan que no comuniquemos acerca del terror. Nos volveremos fuertes día a día, a medida que el impacto de la malicia que está siendo perpetuada nos remueva de la complacencia y nos permita darnos cuenta que no podemos tomar por hecho todas las libertades y elecciones que nos permiten vivir como paganos en un mundo frecuentemente hostil.

Volviendo hacia Ma’at

En tiempos como estos necesitamos volver hacia nuestros dioses para buscar fuerza, guía y sabiduría. De cara a los cambios y altibajos que actualmente están ocurriendo y a los por venir, nos volvemos hacia aquello que es eterno y permanece.
Hay muchas deidades que podríamos invocar en este tiempo. Podríamos tornarnos hacia Sekhmet, la antigua Diosa Egipcia del campo de batalla. Pero mejor aún invocar a Ma’at, la Diosa Egipcia de la verdad y la justicia. Ella es quien pesa el corazón, la señora del juicio equilibrado.
La carta de la Justicia en el tarot es de ella- tomando balanceadamente la espada de la justicia y las pesas del juicio. Ella puede guiarnos a través de la oscuridad para mostrarnos cómo podemos aferrarnos a nuestra ética y valores, mientras mostramos la fuerza y la resolución que necesitamos para afirmar esos valores frente al rostro de aquellos que nos destruirán a ambos.

Bendita Ma’at, Señora del balance,
Muéstrame el camino de la sabiduría,
Muéstrame cómo puedo actuar y ser.
Que no desespere en tiempos de oscuridad,
Que no tema en tiempos de peligro.
Que las fuerzas del odio no me contaminen, que mi corazón y mi mente sean sabios y fuertes.

Artículo escrito por Vivianne Crowley para su columna “Greening the Spirit” en Patheos.com Traducido al Español por Boris Dobois.
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