Nadando hacia Piscis

Artículo escrito por Vivianne Crowley para su columna “Greening the Spirit” 2016 en Patheos.com Traducido al Español por Boris Dubois.

Mis Pensamientos son como peces –

Grandes, pequeños,

Peces solitarios y bancos de arena,

Amigables y amenazantes:

Soy el océano.

Abajo en las profundidades del inconsciente

Nadan aquellos que están al acecho.

Aquellos que no conocen la humanidad

Algunos son ciegos –

Pero ven aquello que yo no.

Ellos no tienen necesidad de que yo exista.

Ocasionalmente una anguila eléctrica –

Bella, inesperada, alarmante – me despierta,

Y luego las grandes ballenas en sus envolturas,

Inteligentes, sabias, pensamientos con propósito.

Ellas tampoco tienen necesidad de mí.

Vivianne Crowley

Mientras hacemos la transición desde febrero hacia marzo, entramos en el signo astrológico de piscis, el doceavo signo del zodiaco. En una carta natal, Piscis es asociado con la doceava casa, el área de la vida que se relaciona con ideas, introspecciones que emergen desde el inconsciente.

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Muchas de las tradiciones espirituales enseñan que para poder evolucionar espiritualmente debemos saber quién y qué somos. Mucho de esto está oculto de nosotros bajo la superficie de las aguas del inconsciente. Podemos encontrar consejos e indicios en nuestros sueños, en los momentos de meditación o de ensueño. Algunas veces esto solamente sucede – ganamos un entendimiento repentino a través del sueño, o a través del arte o de la escritura creativa, y descubrimos cosas que sabíamos pero que desconocíamos que sabíamos. Pero muchas veces necesitamos parar, listar y esperar. Para hacer esto, necesitamos apartar tiempo cuando deliberadamente tomamos un descanso del ocupado y frenético mundo del hacer, para simplemente ser.

Buscando tiempo para “Ser”

Esto no es fácil. Nosotros los humanos somos criaturas complejas con muchas necesidades que nos jalan en diferentes direcciones y la sociedad nos incita para ir en ciertas direcciones y no otras. En los siglos recientes de la cultura Occidental, la idea de tomar tiempo libre para simplemente “ser” no era algo valorado. Incluso en los países predominantemente católicos, la Ética Protestante del Trabajo ha sido asimilada a tal extensión que somos incitados a gastar todas nuestras horas de vigilia trabajando y ganando dinero para poder consumir, y luego trabajar para ganar más dinero para consumir más.

Esta espiral, loca e insostenible está empujando a las sociedades al borde y nosotros que somos los atrapados en el ciclo también somos empujados hacia el borde también.

Esto no significa que queramos pretender que somos hippies de los años 60´ apunto de “sintonizar y dejarlo todo”. El mundo necesita que nos acoplemos mas que desacoplarnos, abordar los problemas mas que optar por no involucrarse. Pero podemos funcionar mucho mejor y tomar decisiones mucho más sanas desde lugares mucho más sanos si nos tomamos tiempo para parar, para digerir nuestras experiencias, para reflexionar y recordar lo que es verdaderamente importante para nosotros y aquello que nos trae alegría. Esto significa tomarnos tiempo para focalizarnos en lo espiritual, así como también en lo material, en “Ser” como también en “hacer”.

Intensificando el momento.

Paradójicamente, tomarse tiempo libre para “Ser” no desperdicia tiempo o utiliza tiempo que podríamos haber usado productivamente. Nos da más tiempo. Repuestos, habiendo bebido del pozo del Ser, podemos hacer mucho más de lo que haríamos si estuviéramos estresados, exhaustos, o desgastados. Tomarse algunos minutos cada día para ser plenamente conscientes de donde estamos, de lo que está a nuestro alrededor, de lo que es importante para nosotros, nos da una nueva perspectiva. Este momento de atención pura focalizada expande nuestros horizontes y no abre a nuevas posibilidades.

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Muchas veces si es que estamos involucrados frecuentemente en actividad ritual intensa, pareciera ser que han pasado horas, pero en la realidad hemos estado en ese espacio sagrado por menos de una hora.

Es sólo que, por una vez hemos aplicado toda nuestra atención enfocada a lo que está sucediendo a nuestro alrededor en el aquí y ahora.

En estos estados focalizados, nuestra consciencia no está constantemente saltando de una cosa a otra, focalizándose ahora en lo que está pasando en nuestro alrededor, luego en algo que nos preocupó de ayer, luego en lo que tenemos que hacer mañana, luego pensando en lo que otras personas están haciendo bien ahora.

Practicando la focalización en un solo punto.

Podemos alcanzar tanto más cuando nuestros cerebros no están haciendo lo que usualmente llamamos “multi-tasking”, que realmente no lo es. Lo que sucede cuando pensamos que estamos realizando múltiples tareas es que nuestra atención está constantemente cambiando entre diferentes actividades. Esto hace muy difícil el desarrollar un tren de pensamiento creativo. Estamos constantemente interrumpiendo el fluir, el ir y venir de las ideas antes de que podamos desarrollarlas completamente. ¿Haz tratado alguna vez de escribir creativamente, mientras facebook, Instagram, o el correo electrónico está constantemente emitiendo sonidos en fondo?  Está bien si estamos haciendo una tarea muy mundana, pero tan pronto como tratemos de pensar profundamente acerca de algo necesitamos atención focalizada.

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Flotando en el océano de la mente

Muchas veces la imaginería en relación al concepto de la “mente” es aquella del cielo o de los reinos de aire. Tenemos “cielo azul” en el pensamiento y “soplar las telarañas”. Sin embargo, la mente también puede ser como el elemento agua – Riachuelos de montaña puros y cristalinos, pozos frescos en el desierto, un gran océano que conecta todas las cosas.

Entonces antes de que la energía del equinoccio esté sobre nosotros, utilicemos este periodo en el signo de acuático de Piscis para entrar en las aguas, para nadar en el océano de nuestra mente, y para tomarse el tiempo de experimentar qué es lo que hay allí. Esto no necesariamente involucra sentarse dentro de casa en meditación. Puede ser un ritual o una caminata en consciencia plena – cualquier cosa que nos funcione para reconectar con lo que es importante; aquello que está más allá de nuestras preocupaciones diarias, ansiedades, esperanzas y alegrías.

Cuando llegamos a puntos de quietud bajo el siempre cambiante manto de las estaciones, entonces podemos focalizarnos en quién y qué somos y en experimentar y apreciar cada momento, cada respiración, y cada gota preciosa del grial del Vino del Vida.

Artículo escrito por Vivianne Crowley para su columna “Greening the Spirit” 2016 en Patheos.com Traducido al Español por Boris Dubois.
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